El Viaje de agua de Amaniel

Un Viaje Real

Hoy os proponemos un viaje subterráneo hacía la historia de Madrid; nos vamos a conocer uno de esos lugares rescatados y rehabilitados que nos permiten conocer algo más de como se vivía en la Villa hace cuatro siglos. Entramos en el único viaje de agua hoy en día visitable en Madrid, y que esperamos que en no mucho tiempo lo deje de ser (lo de único, que no lo de visitable). 

Los viajes de agua en Madrid

Seguramente todos sepáis que era un viaje de agua y para que servía, de forma resumida decir que era un sistema de captación y reparto de agua potable a través de una serie de canalizaciones subterráneas. En Madrid funcionaron hasta que el Canal de Isabel II trajo las aguas del Lozoya a todo Madrid, y lo llevaban haciendo desde el siglo XVI.

Para poder acceder desde la superficie a esos canales se creaban unos pozos-chimeneas colocados regularmente a lo largo de la construcción, y a través de ellos se extraía la tierra excavada, posteriormente durante su funcionamiento, proporcionaban acceso y el oxígeno necesario para el personal de mantenimiento. Esos pozos estaban marcados en la superficie por una piedra piramidal, denominada capirote, que funcionaba de “tapadera” del mismo.

El viaje que vamos a visitar data del siglo XVII, y es construido por orden de Felipe III para traer agua al alcázar, aunque parece que no le llegaba toda la que era necesario, pues en el trayecto hacía su destino parte de la misma se quedaba en algunas casas nobles y conventos, y claramente, la plebe no la probaba.

El viaje de agua de Amaniel

En 1613 se encarga el proyecto a Tomás de Angulo, Secretario de la Junta de Obras y Bosques, y al arquitecto Fray Alberto de la Madre de Dios. Fueron localizadas aguas subterráneas en la denominada Dehesa de Amaniel (una parte de la cual hoy ocupa la Dehesa de la Villa) y en el valle de Valdezarza, al Norte de Madrid.
Las obras del viaje comenzaron a construirse ese mismo año, y por 1621 empezó a dar servicio.

A lo largo de su historia se plantearon proyectos de remodelación y conservación, para evitar el deterioro del mismo, a cargo de ilustres arquitectos como Giovanni Battista Sacchetti, Franchesco Sabatini o Narciso Pascual y Colomer, pero en la mayoría de los casos las obras se quedaron en unos pocos arreglos que evitaran males mayores.

Como hemos comentado, la llegada del agua del rio Lozoya a Madrid por el Canal de Isabel II dejó en desuso la mayoría de estas canalizaciones, lo que llevó en muchos casos a la perdida de las mismas, pero por suerte algunos tramos se han podido recuperar (y esperamos que sigan recuperándose más), y en el caso que nos ocupa además son visitables unos cuantos metros del mismo.

La visita al viaje de agua

Podríamos decir que el viaje de agua de Amaniel se puede visitar de dos formas, por el exterior y por el interior.

Por el exterior: Si os dais un pase por la Dehesa de la Villa, algo muy recomendable, podréis observar una serie de piedras con forma de pirámide, son los capirotes de los que ya hemos hablado antes, y en la mayoría de los casos, si os situáis en uno de ellos, podréis ver el siguiente. No sabemos si todos los capirotes que hay en la Dehesa de la Villa dan acceso al Viaje de agua de Amaniel, seguramente no, pero ya de por si es muy interesante que se conserve esta serie de piedras, con más de 400 años de existencia. Por desgracia, muchos de estos capirotes han sufrido actos vandálicos y pueden verse llenos de pintadas.
No os diremos donde están localizados estos capirotes dentro del parque, os animamos a salir a pasear y buscarlos.

Por el interior: La otra forma de visitar el viaje de agua de Amaniel es recorriendo una pequeña parte del mismo, lógicamente es la más divertida, pero también la más complicada de conseguir hacer.
La visita a este viaje de agua parte del Arca Vieja de Amaniel, también conocida como Caño Gordo, que se sitúa en el parque de Juan XXIII. Este arca servía para conducir el agua que llegaba desde el viaje de Amaniel a los viajes ya existentes. En ella podemos encontrar la entrada de dos galerías excavadas, revestidas tanto las paredes como la bóveda con ladrillo, una de esas bocas funciona como salida del recorrido, y la otra está cerrada. Existe una tercera entrada que es por la que se accede al recorrido, pero es más actual. 

El recorrido es en forma de V y no es muy largo, pero muestra de la mejor manera como eran estas construcciones. Durante el mismo se pueden observar entradas a otras canalizaciones y uno de los pozos de acceso al mismo, pozo del cual se puede ver su capirote en el exterior. Una visita más que interesante.

Si habéis llegado a este punto, muchos (o espero que alguno al menos) os preguntaréis ¿Cómo poder conseguir visitarlo? Pues os lo digo en el siguiente punto.

Cómo visitar el Viaje de agua de Amaniel

Las visitas a este lugar las organiza el Centro de Información y Educación Ambiental Dehesa de la Villa (web CIEA Dehesa de la Villa), que actualmente organiza una visita al mes a dicho lugar. Si estáis interesados os recomendamos acceder a su web y mirar las actividades del mes siguiente, pues para apuntarse hay que mandar un correo, hacerlo presencialmente o llamar por teléfono desde un mes antes del día de la actividad, y ya os avisamos que las plazas se agotan en minutos, lo mejor es mandar un correo a las 00:00 del primer día para apuntarse, y que no llegue a la carpeta spam… que es lo que nos pasó a nosotros la primera vez.

Acabamos nuestra visita a este interesante lugar agradeciendo a los miembros del CIEA Dehesa de la Villa sus excelentes explicaciones, así como todas las facilidades que nos dieron para hacer las fotografías. Y volveremos con ellos a realizar otras rutas por un lugar tan interesante y con tanta historia como la Dehesa de la Villa.

Un saludo y salud para todos.


Fuentes y más información


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