Etiqueta: Pintura al fresco

El Oratorio de Antonio Palomino

El #OrgulloBarroco de la Casa de la Villa 

A lo largo del año hay días, pocos, en los que uno se alegra de haber “entrado” en este mundo de las redes sociales y de los “medios de comunicaciones sociales” (“social media” para aquellos que lo prefieran en la lengua de William Shakespeare), y hoy es uno de ellos. Este 7 de diciembre celebramos el día del #OrgulloBarroco, una iniciativa creada el año pasado por Investigart, unos maravillosos locos por el arte, y que este año llega a su segunda edición con más fuerza, y que pretende, la sencilla tarea, de llenar las redes sociales de cultura y arte. 

También ocurre, pero pocas veces, que los astros se alinean, la diosa fortuna te sonríe, la luz te ilumina y los dioses se apiadan de ti, y algo que llevabas tiempo buscando sin éxito, de repente aparece, y eso es lo que nos ha ocurrido a nosotros en estos días. Este fin de semana pasado la Casa de la Villa de Madrid abrió sus puertas al público después de 8 años y tuvimos la fortuna de poderla visitar; en el interior de este histórico edificio (cuya visita completa podéis ver aquí) se encuentra el motivo de esta entrada en nuestro blog, el Oratorio, estancia decorada por Antonio Palomino, y que ha servido en algunas épocas incluso de despacho del alcalde de Madrid. 

Y para hablar de esta pequeña joya de Madrid hoy contamos con la inestimable colaboración de Gloria Martínez Leiva (@Investigart) y Cipriano García-Hidalgo Villena (@Cipripedia), miembros de Investigart, que lo hacen bastante mejor que nosotros.

En la reforma de la Casa de la Villa, realizada en los años finales del siglo XVII por Teodoro Ardemans y de la que se suele destacar las magníficas portadas pétreas con los escudos, se decidió crear un pequeño oratorio o capilla para poder oficiar ceremonias religiosas y también custodiar las reliquias de María de la Cabeza, esposa del patrón de la Villa, San Isidro, que aunque era una figura con culto en el ámbito madrileño, no había sido todavía elevada a los altares como santa. Ardemans aprovechará para crear el Oratorio tres pequeñas estancias, en el esquinazo que hace la Plaza de la Villa con la calle Mayor, justo debajo de la torre del reloj. Concatenará para ello tres espacios cuadrangulares, que cubrirá con una bóveda esquifada, una cúpula con pechinas y una bóveda vaída. El elemento que dará unidad al espacio arquitectónico, y además brindará un claro mensaje iconográfico, es el magnífico conjunto de pinturas al fresco encargadas a Antonio Palomino en 1696. En éstas pueden verse las dos fuentes pictóricas de las que Palomino bebió a la hora de acometerlas. Por una lado muestran la dependencia de las enseñanzas de Claudio Coello, en las obras realizadas para el Alcázar de Madrid, con una importante presencia todavía de la quadratura a lo Mitelli y Colonna; y por otra denotan el influjo de Luca Giordano en los rompimientos de gloria de las bóvedas, prototípicos del pleno barroco y en la estela de los de Pietro de Cortona. Giordano había llegado en 1692 para realizar diversas decoraciones al fresco para el monarca Carlos II, entre ellos los de la Escalera de El Escorial y los de la Basílica del monasterio. En estas obras Antonio Palomino le servirá de ayudante y es obvio que el influjo del napolitano será decisivo en las decoraciones que Palomino abordará en la Casa de la Villa. En cuanto a la iconografía de las pinturas en éstas se desarrollará un completo programa en el que se exaltará a la Virgen, especialmente a la Inmaculada Concepción, siendo los pilares y los promotores de este culto los reyes de España Felipe III, Felipe IV y los coetáneos al encargo Carlos II y su segunda esposa, Mariana de Neoburgo, cuyos retratos también se dispondrán en los muros del Oratorio. Los atrevidos escorzos y la concatenación de formas y colores trabajarán a favor de generar un espacio unitario pese a sus divisiones. Un lugar único, de persuasión tanto política como religiosa, donde se plasma a la perfección la exaltación del culto a la Virgen, promovida por los Austrias, y el poder divino con el que éstos habían sido tocados.

Para finalizar queremos animaros a todos a seguir las etiquetas #OrgulloBarroco#BaroquePride en todas las redes sociales y participar en esta fiesta de la cultura. También podéis visitar la web #OrgulloBarroco creada para este evento .


Para conocer más:

Investigart : Antonio Palomino, La Quadratura Madrileña y su extensión hasta Valencia
Investigart : Frescos de madrid: maestros olvidados, obras destruídas

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El Cuarto Real de la Casa de la Panadería

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Unos techos pintados al alcance de muy pocos .

No creo que hoy vayamos a descubrir a nadie la Casa de la Panadería, uno de los edificios emblemáticos de la Plaza Mayor y con una fachada que no deja indiferente, pero en este Madrid de lugares secretos y ocultos a la vista de todos cabía esperar que hubiera algo más detrás de esa fachada, como así es, el Cuarto Real y sus maravillosos techos pintados.

Los orígenes de la Real Casa de la Panadería se remontan a un primer edificio que comienza a ser levantado en 1590 por Antonio Sillero para albergar la tahona principal de la villa. Esta primera construcción fue transformada y finalizada por Juan Gómez de Mora en 1617, quedando integrada en el conjunto de la Plaza Mayor. Tras el incendio de 1672 el inmueble fue reconstruido por el arquitecto Tomás Román.

En la planta noble del edificio se dispuso el Cuarto Real, destinado al uso exclusivo de la Corona. Estaba formado por una cámara, con balcones que se abrían a la plaza, y una antecámara, en la zona interior; ambos espacios estaban unidos por tres grandes vanos rematados en arcos toscanos de medio punto. Sus techos fueron decorados por Claudio Coello y José Jiménez Donoso con pinturas al temple. En la antecámara, así como de la escalera de acceso, estas pinturas se perdieron, siendo rehechas en 1901 por Arturo Mélida, esta vez utilizando la técnica del fresco.

Es una lástima que una joya como esta no pueda ser visitada de una manera más regular, incluirla en alguna visita del Ayuntamiento de Madrid o jornadas especiales, y que solo se pueda ver en actos oficiales o bodas civiles.

Bibliografía : Información entregada en la visita del programa “al fresco” de la Comunidad de Madrid

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